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marco regulatorio de oportunidad

 

 

El marco de la política energética y climática en España está determinado por la Unión Europea (UE), que, a su vez, se encuentra condicionada por un contexto global en el que destaca el Acuerdo de París, alcanzado en 2015 y que supone la respuesta internacional más ambiciosa hasta la fecha frente al reto del cambio climático.
La Unión ratificó el Acuerdo en octubre de 2016, lo que permitió su entrada en vigor en noviembre de ese año. España hizo lo propio en 2017, estableciendo con ello el punto de partida para las políticas energéticas y de cambio climático en el horizonte a 2020.

Asimismo, en 2016, la Comisión Europea presentó el denominado “paquete de invierno”“Energía limpia para todos los europeos” (COM2016 860 final) que se ha desarrollado a través de diversos reglamentos y directivas. En ellos se incluyen revisiones y propuestas
legislativas sobre eficiencia energética 1 , energías renovables 2 , diseño de mercado eléctrico, seguridad de suministro y reglas de gobernanza para la Unión de la Energía 3 , todo ello con el objetivo de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, aumentar la proporción de renovables en el sistema y mejorar la eficiencia energética en la Unión en el horizonte 2030.
Este nuevo marco normativo y político aporta certidumbre regulatoria y genera las condiciones de entorno favorables para que se lleven a cabo las importantes inversiones que se precisa movilizar. Además, faculta a los consumidores europeos para que se conviertan en actores activos en la transición energética y fija objetivos vinculantes para la UE en 2030 :

 

  • 40% de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) respecto a 1990.
  • 32% de renovables sobre el consumo total de energía final bruta, para toda la UE.
  • 32,5% de mejora de la eficiencia energética.
  • 15% interconexión eléctrica de los Estados miembros.

 

A ello hay que añadir que la Comisión Europea actualizó el 28 de noviembre de 2018 su hoja de ruta hacia una descarbonización sistemática de la economía con la intención de convertir a la Unión Europea en neutra en carbono en 2050

En base al marco de referencia expuesto y los compromisos alcanzados, a nivel nacional se
van a concretar a través del Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) 2021-2030
que, en el caso español, se encuentra en fase final de elaboración para su remisión a la Comisión Europea como borrador y posterior tramitación y aprobación antes del 1 de enero de 2020.

El borrador de PNIEC 6 establece unos objetivos y compromisos ambiciosos para 2030 en cuanto a reducción de emisiones, participación de renovables en el consumo final y eficiencia energética. También refleja que, desde una perspectiva de eficiencia económica, el cumplimiento de dichos objetivos requiere un esfuerzo especial en la electrificación y de los usos finales energéticos, en primer lugar, y la integración masiva de tecnologías  renovables en la generación de electricidad, en segundo lugar.

Dicho borrador establece como requisito fundamental para el proceso de transición
energética, dotar de un marco regulatorio estable y atractivo que atraiga cuantiosas
inversiones en activos de generación en renovables, así como una adecuada planificación de la red de transporte que permita la integración masiva de nueva generación renovable al ritmo necesario para alcanzar los compromisos en el medio y largo plazo, garantizando la  operación segura del sistema eléctrico